PADRE PATRIA, escabrosa afinidad

Dos personalidades en brutal camadería

La nueva obra de Paul Caballero es un drama que plasma una peculiar relación entre dos personas que entrelazan su destino, al límite de la dominación, con posiciones antagónicas que rozan la morbosidad. Se propone un misterioso vínculo alumno-profesor, maestro-esclavo o hijo-padre. Es notable el cambio de roles, el crecimiento de uno de ellos, y la declinación personal del otro. Hay una metamorfosis de conductas delante del espectador, una batalla de bravuras hasta el final.

Caballero dirige muy bien, y los dos actores se juegan en personajes copiosos de emociones. Francisco Mainella, con virtud interpretativa compone al dominante, un hombre lleno de prejuicios, leyes y dogmas que ni el mismo se atreve a romper. Julián Outeda juega ágilmente a la inocencia en un principio para dar vuelta la página y demostrar madurez hacia el final, luciéndose en lo dramático y conflictivo. Las intepretaciones refuerzan el relato. La ambientación lúgubre y oscura es un acierto, con poco mobiliario. Sólo un aro de luz sobre el escenario se traslada a la platea, dando sensación de encierro y agotamiento emocional.

En Padre patria, su dramaturgo retrata una pieza diferente, con un texto que deja al descubierto miedos, ocultos deseos y dictatorial enseñanza, en una tormentosa relación, con un significativo final.

Miércoles a las 22.30

Teatro Buenos Aires

Rodríguez Peña 411 – CABA

(011) 5218-5214

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